"...Sólo eran los desvaríos, los delirios fantásticos y las divagaciones de un loco y romántico soñador que buscaba lidiar con sus ilusiones y sus quimeras para darles alguna forma real, como si desangrarse en tinta fuera la única manera posible de atar lo que sentía a palabras. Y como tales, no valían la pena..."

martes, 29 de diciembre de 2009

Que ningún juez...

Desnudo.
Yazgo en la Tierra del Olvido,
desangro tinta en cada latido,
y bebo las hieles de tu voz.

Veneno.
Es tu veneno que me llega hasta los huesos,
me hace agreste y frío como el hielo,
y me oscurece cada sol en la mañana.

Vacío.
No habrá más risas que lleguen al corazón,
y los placeres sólo aumentan el dolor,
desgarran miembros y me amputan la razón.

¿Y qué juez te otorgará el perdón?
Si hace mil años me entregaba así cual soy,
y ahora otros tantos voy a pagar por este error,
sin un deseo que devuelva el calor.

Sueños truncados.
Se arremolinan imitando hojas podridas,
mientras mi llanto crea ríos en mis mejillas,
tú ni te percatas, estás allí, dormida.

Y yazgo desnudo.
Y bebo el veneno.
Vacío, sin razón y con sueños truncados.
Que ningún Juez te otorgue el perdón.

I Orce Siort Fader

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