in memoriam, o para entenderme mejor: http://desangrarmeentinta.blogspot.com.ar/2011/07/pequena-cronica-de-una-noche-como.html
Se despierta, otra vez, como tantas veces, en la mitad de la noche. Alrededor, el mundo descansa de su trajín diario, justo como él mismo lo hacía hace unos cuantos segundos, segundos que ya van siendo dejados atrás por sus hermanos en una interminable sucesión de trivial historia. Un año pasó así, y aunque los lobos de sus miedos no son los mismos, aunque ha sangrado y se ha curado y ha vuelto a sangrar, aún hay problemas que enfrentar. Sabe que, como lo indican las marcas dibujadas en la parte superior de su espalda (marcas que, por otro lado, tan sólo son la realización material de otras marcas que ya estaban previamente allí, grabadas en su corazón), los giros son partes de su vivir, y también de su morir. Sabe que su arriba y su abajo, lo que odia y lo que ama, la noche y el amanecer de su propia alma se entremezclan hasta no poder distinguirlos, que necesita de ambos para dar lo mejor de sí. Lo sabe y lo olvida, diariamente, en el infinito entramado de ramas y raíces que es su vida.
Y sin embargo, a veces... todo razonar, todas sus palabras elegantes y sus formas de expresar, resultan estériles ante lo demás, una secuencia cacofónica y vacía que nada puede hacer ante las fuerzas elementales de la angustia, la ansiedad, el temor...la desesperación. Recuerda que sus avances se miden por pasos de hormiga casi imperceptibles, mientras que cada vez que vuelve la mirada por sobre su espalda, sus fracasos y todo aquello que desdeña de sí se alza como un gran edificio imponente y amenazador, resonando con mil tormentas alrededor, pretendiendo acortar terreno...y descubre que él mismo es aquella pequeña y titilante luz del piloto de la estufa: tenue y temblorosa, sí, pero aún así brillando y resistiendo los vientos gélidos del exterior...y capaz de, con el adecuado empujón, transformarse en una llamarada aún mayor.
Como respondiendo a sus cavilaciones, una mano recorre su espalda helada como un bálsamo, dejando a su paso una increíble sensación de paz, de relajación, de vida. Un beso de los labios más suaves del mundo se afianza en el punto en que los dedos terminaron su recorrido, allí donde las raíces se cruzan con las ramas, y de ellos surgen, como un susurro, dos palabras que han cambiado su destino por siempre, dándole un fulgor y una esperanza que sólo en sus sueños más recónditos y alocados fantaseó que oiría de aquella voz... Aparta los ojos de la luz de la estufa, para girar hacia ella. Ella...las palabras también resultan increíblemente absurdas ante ella, pero de una forma mucho, mucho más placentera. Ella, a quien hubiera evocado en su insomnio tan sólo un año atrás, sufriendo por las distancias (las que se medían en kilómetros y las que se medían por suspiros) que los separaban. Ella, que ahora camina a su lado con esa gracia tan femenina con la que se luce sin siquiera proponérselo, acompañando su andar, mitigando sus dolores y pesares con sus divertidas locuras, su temperamento fuerte y al mismo tiempo tan gentil, su personalidad tan cautivante y a la vez tan simple, sus risas, sus abrazos, sus besos, su calor... su "Te amo", tan sincero, tan real y natural que asusta que sea verdad.
Y piensa en lo hermosamente loca que es la vida, en los regalos que Dios pone en el camino, por más que sean totalmente inesperados o que parezcan imposibles. Piensa que en tan sólo un año, su existencia ha cambiado por completo, que ahora tiene un sentido que se halla inextrincablemente unido, como la rama y la raíz, a la presencia de esa mujer que, despierta a su lado, lo mira con ojos tiernos y un poco maquillados por el sueño...que el cielo tiene nombre, SU nombre...
Y le devuelve un "Yo también TE AMO" que encierra un universo entero en él: su felicidad por la química increíble que existe entre ellos dos, por el compañerismo que tienen, por las locuras y todas esas pequeñas cosas que comparten, por ese modo único de besarse, por el paraíso que conocen a la par cada vez que hacen el amor y la pasión que destilan el uno por el otro, por saber que es a su lado donde quiere estar por el resto de sus días...Le dice "Te amo", besa esos labios que le dan sabor a su vida, y ella acomoda su cabeza en su pecho.
Sabe que, un año después, se levantará a escribir esta pequeña crónica de una noche que a pesar de ser como las otras, es siempre nueva y maravillosa, en una suerte de confesión de que... se ha levantado a escribir sobre ella. Pero esta vez, ella está allí, y esta vez, es de día.