
No sos la Luna,
sos más bien el Sol:
te erguís ahí,
sublime en medio del vacío.
Las otras estrellas...
quedan tan lejos en tu presencia,
a la vista de esa piel tersa y caliente
que encandila mis ojos y me enceguece
Y tenés esa magia
que hace que la sangre
me queme en las venas
simplemente con que estés cerca...
Y como un agujero negro
(pero mucho más hermosa)
atraés a todos
y los obligás a orbitar a tu alrededor(sin siquiera proponértelo)
No sos la Luna,
la Luna más bien soy yo:
Pequeño, pálido y con un lado oscuro,
tan sólo a veces eclipso tu fulgor.
Y no, no quieras contradecirlo,
diciendo que tengo mi fuego interior...
Si a veces brillo
es sólo porque tu luz se refleja en mí.