"...Sólo eran los desvaríos, los delirios fantásticos y las divagaciones de un loco y romántico soñador que buscaba lidiar con sus ilusiones y sus quimeras para darles alguna forma real, como si desangrarse en tinta fuera la única manera posible de atar lo que sentía a palabras. Y como tales, no valían la pena..."

domingo, 6 de junio de 2010

Bleeding a Frustrated Love

Una parte de mí murió hoy. Casi ni la sentí, de todos modos. Se fue con el viento, esa brisa que entró a mi pieza cuando abrí la ventana al otoño ancestral. Me di cuenta sólo al recapitular cuántas cosas nos pasan sin necesidad, y vi esa pequeña mancha en nuestro historial. La tomé entre mis manos, a pesar de que se escurría en una líquida materialidad por la que viajaban recuerdos y sensaciones cálidas. Recuerdos de las aventureras yemas de tus dedos cuando les gustaba inspeccionar una y otra vez la tersidad de mi cuerpo en éxtasis. Sensaciones de tus besos cuando tus labios se encontraban con los míos, y juntos urgían un “quedate siempre a mi lado” y tramaban un futuro sin barreras, un cielo sin banderas.
Se murió, y la enterré en tu baúl de cuerpos usados, de los disfraces gastados con los que solíamos ocultar tanta pasión. Ahí quedó, aplastada contra uno de los lados, y enseguida se llenó de polvo. Recuerdo sonreír pensando la amarga ironía de aquellas lenguas viperinas que gritaban a los cuatro vientos: Ash to ash, dust to dust. Arrojé un par de lágrimas que hicieron eco de lamentos sin sentido al rozar esa época fallecida, y que fueron absorbidas con la misma necesidad que la tierra seca traga la lluvia.

Pero después me di vuelta, y salí a mi jardín. Tenía una taza de té caliente entre mis manos, y tomaba de a sorbos para no quemarme la lengua. Levanté los ojos hacia el sol, y cerré mis párpados. Si no la sentí morir, fue porque se había muerto hace tiempo. Y al entenderlo, avancé un paso hacia la luz. Porque si hoy te doy la espalda, es porque todavía quedan otras partes de mi ser que están vivas. Y lo siento, pero las pienso aprovechar.